Entrevista con David Casacuberta: «La neutralidad en la red es una batalla perdida»

Fotografia de David Casacuberta
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David Casacuberta – Foto: A. Padilla

David Casacuberta es Doctor en filosofía y docente, investigador en filosofía de la ciencia y la tecnología e historia de la filosofía en la UAB. También es profesor de Filosofía de Internet y Social Media en el Máster en Comunicación y Marketing Online.

Existió la era de las .com, salimos de la era del 2.0, ¿Estamos en la era del Big Data?
Estamos en la era que desearía dominar el Big Data, pero aún no está instaurado. Existe una intuición, una serie de empresas que lo están usando, pero de momento todo se queda en una promesa. Se hacen cosas muy interesantes y otras que no lo son tanto e implican una fuerte violación de la privacidad. El principal problema es que no existe un modelo sobre lo que se debe hacer con estos datos. Creo que el punto de inflexión son los Smartphone. Con éstos empezará la era del Big Data, internet cambiará, pero ahora solo vemos la punta del iceberg.

Has mencionado la privacidad. ¿Dónde están los límites?
Lo cierto es que existe un abuso, pero el mayor problema es la ignorancia del usuario. No hacemos pedagogía sobre el uso que se hace de nuestros datos, y de que estos pueden ser usados en nuestra contra.

Si tú inspiras confianza y seguridad, la gente no será tan reservada

Si la gente es más consciente del uso que se hace de sus datos ¿no crees que se volverá más celosa y se frenará el avance del Big Data?
Sí, pero tiene una solución fácil. Las empresas que realizan la recogida de datos deben aplicar las medidas de seguridad adecuadas, con sistemas de encriptación que impidan conocer la relación entre unos datos y el individuo que los ha generado. Si tú inspiras confianza y seguridad, la gente no será tan reservada.

Durante el máster hemos hablado de la web semántica y la web 3.0. Hasta ahora, internet ha sido un espacio de libertad y una cierta anarquía. ¿La web 3.0 es un intento de poner orden a todo el caos generado?
Si, claramente. Además, la idea es devolver el control a los grandes productores, volver a hacer cosas que la gente normal no puede hacer. ¿Qué puede hacer una persona normal con el Big Data? Absolutamente nada. Pero una gran compañía puede desarrollar algoritmos para predecir comportamientos, ofrecer productos y crear aplicaciones. Con la web 3.0 y la web semántica, el usuario cada vez tendrá menos capacidad de inferir sobre los contenidos de internet.

David Casacuberta durante la clase
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David Casacuberta durante la clase – Foto: Alberto Jiménez

En este internet relativamente democrático, la información se ha volcado de una forma un tanto anárquica y en grandes cantidades ¿Esto no ha generando un ruido que impide llegar a la información relevante?
Cierto. Esta es una cuestión que los gobiernos descubrieron de forma temprana. Cuanto más intentaban censurar una información problemática en internet, más se difundía. Vieron que si guardaban silencio, el propio ruido acababa cubriendo esa información. Hace diez años, si creabas un sitio web injuriando a los borbones, te metían en la cárcel y te convertías en un héroe republicano. Ahora no se dice nada, y así nadie encuentra el sitio web, excepto cuatro republicanos radicales.

El conocimiento científico se hace mediante un esfuerzo público y acaba en manos privadas

Aquellos a quienes no les gusta el ruido, hablan de una segunda internet ¿Esto es una realidad?
Esto ya existe, a nivel científico. Un ejemplo es Jstor, donde puedes encontrar artículos científicos de pago. Es un internet privado, cerrado, una segunda capa filtrada. Esto plantea una disyuntiva que no es baladí. Los pioneros de internet siempre han sostenido el mantra de “la información quiere ser libre”, y ahora vemos que una parte de la información está cerrada al público. Tenemos el caso de Aaron Swartz, cofundador de Reddit y director técnico de la Open Library, un activista que liberó 4,8 millones de artículos científicos cerrados bajo llave en Jstor, algo por lo que podía ser condenado a una multa de 4 millones de dólares y 50 años de prisión. Es muy paradójico, porque estos artículos científicos se hacen a través de un esfuerzo público: las universidades públicas pagan a sus investigadores con dinero público para que hagan unos artículos que acaban cerrados al público y en manos privadas.

En internet siempre ha existido un enemigo, durante mucho tiempo eran los hackers y ahora suena el “deep internet” ¿es realmente algo que debemos temer?
Este tipo de proyectos, donde es difícil establecer quien tiene la autoridad sobre un espacio, siempre han existido. Desde los 70 han existido iniciativas para crear espacios ocultos. Durante una época, hace muchos años, estuve en una asociación de ciberderechos, y por aquel entonces se hablaba mucho de los pederastas, era un tema recurrente. Nosotros siempre decíamos lo mismo, los pederastas no viven en Internet, están el mundo real y usan internet como herramienta. Si quieres acabar con la pederastia no debes acabar con internet, debes salir al mundo real y detener a los delincuentes. Pasa lo mismo con la droga que supuestamente se vende en el “deep internet”: hace falta alguien que las fabrique y alguien que las transporte. Para acabar con la delincuencia hace falta actuar en el mundo real. Otra cosa son las estrategias para criminalizar internet.

En manos de un político hábil, la neutralidad en la red puede verse como algo malo

Últimamente se habla mucho de neutralidad ¿Caminamos hacia un internet neutral o hacia un entorno sesgado?
Me gustaría creer que será lo primero, pero sospecho que será lo segundo. Fíjate como van las negociaciones. Cada día cambian de opinión. Hace unos días The Economist publicó un artículo donde defendían dar mayor prioridad de tráfico a grandes empresas que necesitan mayor ancho de banda. Al final quien lo sufre es el usuario. En manos de un político hábil, la neutralidad en la red puede verse como algo malo. Si tu le dices a alguien que eliminando la neutralidad podrá ver mejor las películas en Streaming, todos te dirán que sí. Creo que es una batalla perdida.

Para acabar, me gustaría sacar el gurú que llevas dentro. ¿Me puedes decir una cosa que desaparezca en 5 años?
No en 5, pero posiblemente en 10 años morirán las redes sociales tal como las conocemos ahora. Vamos hacia un modelo de redes sociales especializadas. También desaparecerán muchísimas aplicaciones, y la forma en la que usamos los teléfonos móviles. Hacemos un uso enfermizo, con una obsesión por contestar de forma inmediata a cualquier mensaje. Creo que el futuro está en un gran “buzón” donde llegan todos los mensajes, simplificando la forma de recibir las notificaciones.

¿Si te pregunto por algo que en 5 años estará en la cumbre?
Sin duda alguna, el Big Data basado en móvil, será el gran cambio. Posiblemente cambiará la forma de hacer política.

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